Existen dos maneras de contribuir para generar mayor eficiencia en el consumo de energía de una edificación. La primera es a través de la instalación de equipos más eficientes –aires acondicionados, redes eléctricas–; la segunda, a través de una arquitectura bioclimática que impacta directamente en la eficiencia energética. En el mercado existen empresas que brindan un servicio de asesoramiento en este campo, y le ayudan al constructor a que no camine sobre las tinieblas.
Según Juan Camilo Cabrera, arquitecto especializado en asesoría energética, existe todo un pool de facilidades para que el empresario constructor lleve a cabo proyectos eficientes en este campo. “La primera es la instalación equipos de bajo consumo para el usuario final: aires acondicionados eficientes, mejoras en iluminación a media marcha, y otros equipos de cargas parciales”.
Pero sin duda, la que más está relacionada con los constructores es el diseño y el uso de materiales que generan eficiencia energética. “Elementos como la ubicación de las ventanas del edificio respecto a la salida o la puesta del sol, son determinantes para que un edificio aproveche la energía y el calor. En climas fríos, antepechos más grandes ayudan a retener más el calor, y en climas calientes, las ventanas altas ubicadas lejos de la luz directa del sol, ayudan a evacuarlo”.
Desde el punto de vista de los materiales, y gracias hoy en día a la preocupación y el conocimiento sobre el ahorro de una edificación eficiente, existen bastantes productos en el mercado. Elementos traslúcidos y ventilación natural que permiten la entrada del aire necesario, son las que mayor desarrollo han tenido en los últimos años.